Tarifa fija vs tarifa indexada

Los consumidores de electricidad tienen la posibilidad de elegir entre la tarifa fija y la llamada tarifa indexada. Vamos a analizar las características de cada modalidad. 

 

La tarifa fija 

 

La tarifa fija es la opción tradicional. Se paga un precio por la energía consumida invariable, al margen del mercado mayorista de la electricidad. El precio se establece por períodos, según la tarifa de acceso, no variando a lo largo del día. Por otra parte, el Boletín Oficial del Estado(BOE) fija un término por la potencia contratada, la facturación de esta no depende directamente de la energía consumida. 

 

Pudiera parecer que la regularidad ofrecida por la tarifa fija sólo tiene ventajas, pero también tiene contrapartidas. 

 

Las comercializadoras pueden aplicar subidas cuando existe una tendencia alcista de los costes de la energía. Por el contrario, en el caso de una bajada, suelen congelar las mismas de manera opaca, privando del beneficio al cliente. Además, el hecho de tener que protegerse ante las variaciones e incertidumbres del mercado, obliga a estas, a incluir una prima de riesgo, que en este caso sí repercute en el consumidor final, subiendo la tarifa de energía.

 

Por último, la tarifa fija limita la flexibilidad de controlar nuestro consumo para aprovechar las horas en las que la energía es más barata en el mercado. 

 

Algunas fórmulas de tarificación fija pueden establecer varios tramos horarios con distintos precios, pero en cualquier caso no ofrecen las oportunidades de la tarifa indexada, que según el caso puede ser una alternativa más interesante y barata. 

 

¿Cuáles son las ventajas de la tarifa indexada? 

 

Con la tarifa indexada el consumidor paga la energía que consume a precio de coste, al precio que la electricidad tiene hora a hora en el mercado mayorista. A cambio, la empresa comercializadora percibe un pequeño margen operativo por cada kWh consumido, que sirve para cubrir la operativa y gestión. Además, igual que sucedía con la tarifa fija, se marca un término por la potencia contratada. En este caso, la empresa comercializadora no aplica ningún sobre-coste por desvío o prima de riesgo, y el cliente se puede beneficiar de las bajadas del mercado. 

 

Además, la indexada permite adaptar el consumo a las horas más favorables, al poder conocer la evolución del mercado de manera continua. Existen evidencias de que a medio y largo plazo la tarifa indexada siempre resulta beneficiosa para el bolsillo de los consumidores. 

 

Las grandes empresas apuestan por esta tarifa y cada vez más Pymes también lo hacen. 

 

Un ejemplo, la tarifa E.nova indexada 

 


La tarifa E.nova indexada es una muestra de los beneficios que se pueden obtener y la garantía de estar pagando la cantidad mínima posible en cada momento. Estamos ante un contrato transparente donde no hay permanencia y el margen de gestión está estipulado con claridad y sin letra pequeña. El precio está sujeto al mercado y la flexibilidad es absoluta. 

 

E.nova Energía ofrece una garantía de ahorro durante el primer año. Después se realiza un estudio y se compara el gasto de estos doce meses con el que se estaría abonando a la compañía anterior. En caso de que no exista un ahorro real, se descontará la diferencia en la siguiente factura. Posiblemente este sea el momento de que te unas a la energía inteligente.

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